martes, 4 de mayo de 2010

PERÚ - Ica (sandboarding)

Tras Cusco no tenía muy claro donde ir. Me habían hablado de un trekking de ocho días que parece ser de los más bonitos de sudamérica. Se llama Huaihuash, al norte de Lima, y en él se pueden encontrar glaciares, termas y paisajes espectaculares. Por otro lado se había hablado también de un tour a caballo de cuatro días de duración. Aunque ambas ideas resultan interesantes creo que de momento he tenido suficiente trekking de montaña y cuatro días a caballo casi son más duros que caminando, pues aunque el animal es quien pone toda la fuerza, resulta bastante cansado estar sentado golpeando el culo de forma constante durante tanto tiempo. De hecho hice tres horas de práctica para visitar algunas ruinas de los arededores de Cusco y me resultó bastante doloroso, jeje. Además, ya tengo ganas de sol y playita, que poco la he visto en este viaje.


Fue entonces cuando surgió una nueva posibilidad. Se trata de Ica, un lugar casi en la costa que es muy conocido por el surf en las dunas y por sus desérticas zonas llenas de fósiles, especialmente más al sur, donde es fácil encontrar dientes gigantes de megalodón (tiburón prehistórico de unos 16 metros de largo) de unos 20 cm. o más y restos de ballenas que servían de almimento a dicho escualo. Tuve la oportunidad de ver y coger varios en mis manos y he de decir que sorprende el tamaño de tal diente. Los hippies suelen ir a la zona en busca de materia prima para su collares y pulseras. He oido que uno de esos dientes puede cotizar en torno a los cien dólares.


A nuestra llegada a Ica, una chica italiana nos recomendó un lugar llamado Huacachina. Resulta que tiene una laguna y es como un oasis. ¡¡Pues sí señores!! un espectacular oasis. Artificial, sí, pero qué más da, es precioso el lugar. Es como un pequeño paraiso en medio del desierto. Tiene la suerte de no ser ventoso, por lo que la arena ni molesta. La laguna aun siendo artificial parece limpia y se puede bañar uno sin problema. Aunque la gente de por aquí me ha dicho que es una guarrada, jajaja. Creo que ya ni me importa, jeje. Tiene las clásicas barquitas de remo y estas otras a pedal. Está llena de palmeras y rodeada por hostales y restaurantes. Y a cada lado dos imponentes dunas de unos 15 metros de alto o más (no soy bueno para estos cálculos) que invitan a ser escaladas a pesar del duro esfuerzo que supone llegar a la cima. La arena quema mucho por el día y los pies se hunden con facilidad.

La mayoría de hostales son con piscina y el buen tiempo que acompaña ese paisaje no permite tiempo de espera: ¡¡al agua!!

Organizamos el sandboarding para el día siguiente, de 16.00 a 18.00, así además podíamos ver el atardecer. La subida a las dunas se practica en los clásicos boggies, los hay de varios tamaños, siendo el más popular de unas 8 personas, pero los hay mayores. Mejor pequeños que corren más y hacen más locuras.


Subirse en uno de esos coches ya es de por sí parte una aventura. Los conductores van como cabras a toda velocidad subiendo y bajando dunas empinadas que hacen que parezca que el coche va a volcar. La primera parada es en una pequeña duna para practicar la bajada y la técnica, luego algo mayor y así hasta unas 6 bajadas. Lo normal es hacerlo de pie, pero nostros encontramos divertido tanto eso como acostarnos sobre la tabla y bajar los más rápido posible, como una bala levantando polvo en el desierto, ¡divertidísimo!


Las tablas son de madera, nada del otro mundo. En algún sitio podías encontrar el tipo de tabla de fibra como las de snowboard, más caro claro, pero supongo que más efectivo. Las que eran de madera estaban pintadas y debíamos ponerles cera (de una vela normal y corriente) en la parte inferior para que fueran más rápido. No se bien hasta que punto funciona, pero confío que algo hizo.


El día siguiente lo pasamos en el hostal y aquel apacible lugar, disfrutando del agradable clima y la piscina. Unas cervecitas, algo de música en vivo por la noche y ninguna preocupación más que donde comer y cenar. La vida debiera ser siempre así, pero aunque ahora lo diga, se que no soy de esos. Acabaría cansado e inquieto por hacer más cosas y conocer más sitios y lugares. A ver si no para que nos dieron piernas. No puedo, me cuesta tenerlas cruzadas, si a caso estiradas y sobre un sofá, jajaja.

Tocaba organizarme una vez más. El camino hacia Lima, nuestro siguiente destino, decidimos hacerlo pasando por un lugar llamado Paracas, ahí es típico el pescado, por ser un lugar de costa, y los paisajes son igualmente desérticos, pero esta vez acompañados de la potencia del océano Pacífico. Lo he conocido por primera vez y creo que nos vamos a llevar bien en las próximas semanas. Yo me bañaré y él me traerá olitas y buenos momentos, jeje.

Tomamos la famosa carretera Panamericana muy temprano y llegamos a eso de las 7.30 AM. Paracas es popular por la isla Ballestas, también conocida como las Galápagos para pobres. No hay punto de comparación, pero al menos puede satisfacer uno la curiosidad de ver animales como delfines, leones marinos, pelícanos y miles de pájaros. Estos últimos son tantos que producen cantidades brutales de guano(caca de pájaro) que son recolectados cada 4 años por gente de la zona por ser un excelente fertilizante. Al parecer fue incluso un motivo de lucha en el pasado. Como todas las demás, esta fue otra "guerra de mierda", ya saben, jajaja.

El viaje continua hacia el norte, esta vez por la costa y parando en aquellos lugares con buenas playas. Quiero practicar y aprender algo mejor a hacer surf. El último destino antes de cambiar de país es Máncora, famoso por su fiesta, playas y buen clima, incluso ahora que es otoño. Recuerden que es justo antes de Ecuador, así que las temperaturas son ya más moderadas a lo largo de todo el año.

Aquí en Lima me quedan uno o dos días. Esta ciudad es enorme (unos 7 millones de habitantes) y me encuentro en la zona bien de la ciudad, Miraflores. No podré conocerla bien, pero parece un agradable lugar para vivir. Del centro me hablan mal, muy peligroso y no recomendable. Una breve visita, algunos puntos de interés y mochila al hombre seguiremos camino al norte. Hablamos de nuevo allí.

4 comentarios:

  1. un recreo a la rutina, una sonrisa antes de dormir, gracias!!!

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  2. CREO QUE EXTRAÑABAS LA ARENA... EN TODAS LAS FOTOS SE TE VE FELIZ...

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  3. ja,ja,ja

    esta claro que donde menos cómodo estuviste fue encima de ese caballo que al parecer te dejo el culito al rojo vivo, como a ti te gusta.

    hablamos campeón, te dejé un mensajoito en el faceb.

    cuiadte

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