sábado, 27 de marzo de 2010

BOLIVIA - La Paz

Por fin llegué ayer noche a mi siguiente destino, La Paz. Esta ciudad situada a 3.650 metros sobre el nivel de mar (casi como nuestro padre Teide) y con más de 1.500.000 habitantes, es un auténtico caos. Para la "pequeña" población que tiene, hay más movimiento aquí que en mis tripas cuando estaba en Humahuaca.
Está lleno de puestos venta en la calle y venta ambulante. Están desde las 7.00 de la mañana hasta las 10.00 u 11.00 de la noche. Puedes encontrar casi de todo: comida (pescado, cereales, fruta, verduras, etc), champú, herramientas, ropa y un sinfín de cosas. Especialmente llama la atención la falta de refrigeradores, en general, en toda Bolivia. beben Coca-Cola caliente/del tiempo y los yogures están expuestos a cualquier condición climatológica del día. Frío, calor y frío....ni me atrevo por si a caso. Los helados si los llevan en heladeras portátiles. Les encantan tanto como el pollo frito.

Otra tonta curiosidad está en el mercado, terminal de guaguas (buses para los no entendidos) y mismas guaguas. Disponen de gente a modo de promotor/-a, es decir, gritando y repitiendo lo que venden para que quien pase lo oiga.

Desde la guagua: a La paz, Lapaz, Lapa, Lapa....
Desde el puesto de venta: joven qué busca, qué busca joven, hay gel gel gel....(¿oleré mal?)
Etc...


Se hace divertido. Además a todo esto le acompaña el agradable sonido de mil bocinas junto con el negro humo de ese viejo camión. El tráfico es algo asombroso. Pondré una foto y aunque es estática, tómenla como dinámica, porque no se mueven más que un metro por minuto....

Las guaguas son viejas glorias americanas o eso parecen. Como aquellos típicos buses amarillos escolares que siempre nos ponen los americanos en sus películas, pero algo más pequeños. Además hay otro peculiar transporte público que son las furgonetas. Esas Nissan o Toyota que tanto hay en España (o al menos en Canarias). De ahí sale un hombre gritando destino y precio, que varía en función de la gente que vaya.

Respecto a la comida lo de siempre. Hoy he comida de nuevo en el mercado, es lo más auténtico y barato. Hoy comí un menú de una sopa de maní de primero y albóndigas con arroz y cebollita de segundo. Todo por 0,60 euros. Comenté con la cocinera que eso en España cuesta entre 5 y 6 euros tirando por lo bajo y la cara de incredulidad me dio hasta miedo. Decidí dejarle 0,40 euros de propina que le cambiaron la sorpresa a sonrisa grata. De verdad que no me acostumbro. ¡Ah! y para desayunar un jugo multivitaminas. Medio litro por sólo 0,60 euros. Me dio fuerzas hasta la hora de comer. Por lo general lo ponen con huevo y cáscara, menos mal que me lo contarón porque de no saberlo no haría el comentario de: "sin huevo ni cáscara, por favor".

Esta noche espero poder salir algo de fiesta. Los bolivianos son muy reservados y tímidos en general y tengo ganas de verlos con una copita encima. Y de paso hago yo lo mismo, jajaja, que ya llevo tiempo en el convento y toca salir.

Si todo va bien, es posible que el lunes me vaya a hacer el camino de la muerte en bicicleta (hasta los 4.000 y pico metros) y de ahí empalme a una viaje de tres días en la selva (La Pampa) donde veré y podré nadar con delfines, ver cocodrilos, serpientes, pirañas y muy probablemente disfrutar de las refrescantes picaduras de mosquitos. Tengo repelente, pero a saber....

Estaré de vuelta e incomunicado hasta el sábado o domingo que viene, así que no sufrir, jeje. A mi vuelta prometo contar qué tal la aventurilla en la selva amazónica.

Me gusta La Paz, no deja de ser una ciudad como otras, pero el choque cultural y de costumbres hace que tenga un valor distinto para mí. Todo resulta nuevo e interesante.

viernes, 26 de marzo de 2010

BOLIVIA - De camino a La Paz

Tras mi aventura en la minas de Potosí, pensaba partir hacia La Paz. Parece que tocaba separarme de algunos de los amigos que había hecho en el camino. La argentina (Tatiana), la pareja de Gran Canaria (Ioné y Grima), la pareja argentina (Juan y Valeria) y la pareja española (Jaime y Laura) tenían sí el mismo destino pero algunos planes diferentes.

Por mi parte, en el mismo hostal conocí a Floh, una francesa muy risueña con un largo pelo al estilo rasta que se ha dejado crecer durante siete años. Ella me invitó a viajar en su casa-móvil de camino al norte. Se dirgía a Cochabamba, más al este, pero pasaba por Oruro, que estaba de paso hacia La Paz y creí que podría ser más divertido que el transporte público común. Aunque aquí el transporte público puede ser de por sí toda una aventura.

Tardamos dos días en hacer unos 300 kilómetros, pero pasamos por unas aguas termales donde los Incas iban por sus poderes curativos sobre la piel. Al parecer no tiene fondo o por lo menos no se sabe. De vez en cuando salen burbujas del centro que provienen del interior de la tierra. Cuanto más al centro y más profundo, más caliente está el agua. Increible. Justo al llegar conocimos por el camino a Cecilia, una chica muy alegre que acabó comiendo con nosotros una rica pasta que cocinamos en la casa-móvil de Floh (movilidad, como le llama ella). Hablamos en español. Lo habla bien, pero se molesta cuando se equivoca.



La primera noche dormimos en un pueblucho donde paran muchos camioneros. Eso aseguraba rica comida. Y así fue: sopa y carne con arroz por sólo 1 euro.

Por la mañana cambiamos cuatro botellas de cerveza vacías por unos pimientos y dos tomates. El trueque sigue funcionando aquí y nos vino bien para preparar nuestro próximo almuerzo.

La segunda noche la pasamos en un semidesierto en medio de la nada, cerca de un supuesto lago al que nunca llegamos (Lago Poopó). Un silencio sepulcral y mucho frío esa noche, pero mucha paz y belleza.



Hoy hemos llegado a Oruro, un lugar que no me gusta nada y en el que hemos parado para comer (sopa, pasta bolognesa y plátano con dulce de leche = 1 euro) y separarnos. Me voy a La Paz, se tardan 3 horas, no es nada después de todo lo que recorrido.

En La Paz, se puede hacer muchas cosas, no sólo dentro sino como punto de partida a diferentes lugares muy bonitos y llenos de aventura: Coroico, la carretera de la muerte; La selva, 3 días de ruta entre vegetación salvaje; Copacabana, el lago Titicaca y la isla del Sol. No se que haré, pero estos parecen opciones muy interesantes.

Tal vez coincida con la gente mencionada arriba o tal vez conozca nueva gente. El camino dirá, él siempre manda y yo no le discuto nunca.

miércoles, 24 de marzo de 2010

BOLIVIA - Minas de Potosí

Según terminé no me quitaba las ganas de sentarme frente al ordenador a contar lo vivido. Aquí en Potosí, una de las visitas obligadas o más popular es la de las minas del Cerro Rico. Con ese nombre habría poco que explicar, pero os contare que fue la mayor mina de plata del mundo, especialmente explotada durante la colonizacion, allá por el 1545, año en que fue descubierta. Aún hoy esta siendo explotada bajo unas condiciones de trabajo difíciles de imaginar en los tiempos que corren.

Una triste realidad que hoy por hoy es el principal sustento de esta ciudad de unos 150.000 habitantes, que se fundó gracias a dicha mina.

Por duro y asombroso que fuera no voy a enfocarlo a modo de denuncia, sino más bien contar todo aquello que vi en mi visita. Aunque fácil sería exigir unas mínimas mejoras en las condiciones de trabajo. Ahí, incluso el aire es un lujo....

Se trata de una montaña donde trabajan unas 10.000 personas, desde 14 años hasta los 50 más o menos, que es la esperanza de vida de un minero que trabaje durante varios años. El trabajo de menores no está permitido, pero la realidad y necesidad está por encima de las leyes y no hay un control que prohiba el ingreso de estos. Muchos trabajan por la mañana y estudian por la tarde. Es el caso de Rodrigo, un joven de 20 años que estudia medicina por las tardes y que nos sorprendió a todos con su buen humor dentro de la mina. En realidad casi todo el mundo tenía muy buen humor y bromeaba con facilidad a nuestro paso.

¡¡¡Guardia!!! nos tenemos que echar a un lado, viene uno de esos clásicos carros metálicos cargado con unos 1.000 kg. de piedras. Sólo el carro pesa 500 kg. más la carga mencionada. Lo empujan dos jovenes. Se paran, charlamos con ellos y se les entrega algo de coca y un refresco. Siguen su camino hacia el exterior, un kilometro probablemente.

Antes de entrar habíamos pasado por el mercado minero. Ahí se compran refrescos, coca, dinamita, alcohol de 96º (whisky boliviano, que beben y utilizan para ofrendar al "tío" el diablo que cuida la mina, dueño y señor de todos los minerales), y todo aquello que pueda ayudar a la tarea diaria de los trabajadores. Por eso, a nuestro paso con ellos, parabamos para entregarles aquello que les apeteciera o necesitaran. Sí, incluida la dinamita, totalmente disponible para cualquiera que quisiera comprarla. Precio: 15 bolivianos, 1'5 euros aproximadamente.

La mayoría trabaja casi 12 horas y descansa dentro de la misma mina. En invierno es posible que vean muy poco el sol...Las mujeres no trabajan ni parecen haber trabajado nunca en esta mina. He oído de otras donde si, pero en Cerro Rico no. Parece ser que si una mujer entra a ver el espacio donde su marido trabaja, la Pachamama se pone celosa y puede matar al hombre. Las mujeres viudas de mineros hacen un trabajo fuera de la mina, examinando aquellas piedras desechadas y buscando posibles restos que pudieran quedar.

Actualmente la mina solo se dedica a la extraccion de Zinc, pues ya no queda plata en cantidades como para comercializar. Así mismo, parte del dinero pagado (15%) para nuestra visita se de destina a la cooperativa que distribuye de algún modo entre los trabajadores.

Os dejo algunas fotos y muy pronto videos del interior. Creo que son muy intersantes. Estuvimos como 2 horas dentro de la mina, a una profundidad máxima de 40 metros y a una altura de unos 4.000 metros sobre el nivel del mar, lo que hacía que costara respirar y se agotara uno con facilidad caminando en el interior y subiendo y bajando escaleras. Habremos recorrido de 2 km. en un laberinto de pasillos que parecía infinito y donde uno no se explica cómo pueden llegar a aprenderse el camino a su lugar de trabajao o a la salida.

Las minas de Potosí, un lugar que no deja indiferente.

lunes, 22 de marzo de 2010

BOLIVIA - Salar de Uyuni

Ya me encuentro en Potosí. Una ciudad de unos 150.000 habitantes situada todavía al sur y a más de 4.000 metros de altura. La verdad es que cuesta respirar y cuando caminas mucho o hablas rápido acabas asfixiado. Parece broma, pero es totalmente cierto.


Llegué hoy después de estar 3 días perdido en el Salar de Uyuni y alrededores. Una excusrión totalmente recomendable. Salimos en un todo terreno Toyota un grupo de 6 personas a ver el mayor desierto del sal del mundo. Un espectáculo dificil de explicar con palabras, especialmente para mi que cada día olvido más como escribir. Tantas vacaciones no son buenas..¡sí! seguro, jajaja. En el coche fui con 5 argentinos y el guía boliviano. El tour me costó como unos 58 euros e incluía hospedaje (refugios), comidas y transporte. Ducha (1 euro) y entradas a las reservas naturales (1,5 euros y 3 euros) a parte. Vimos el desierto comentado, lagunas (colorada, verde, hedionada..sin preguntas) y pude bañarme en unas termas pequeñas pero en medio de un paisaje bellísimo. No words.


Hoy, de camino a Potosí, una distancia de unos 300 km. por carretera sin asfaltar en su gran mayoría, estuvimos subidos en una guagua 4x4 unas 7 horas. Aquí las distancia no se mide por kilómetros sino por tiempo. De hecho si preguntas cuanto tarda te dicen entre 4 y 6 horas, pues nunca se sabe. Así pues, tras muchos intentos de reparar un aparente simple avería, nos quedamos tirados en medio de la nada. No es preocupante, se trata sólo de tener paciencia. De hecho en pocos minutos apareció un bus más pequeño al que invitaron a subir a los más impacientes. Yo me apunté, ¿para qué esperar en medio de montañas? Ayudé al mozo a subir nuestras maletas al techo y partimos rumbo a Potosí. El billete me costó 2,5 euros (25 pesos bolivianos)...¡por unos 300 km.!


Ahora me encuentro con parte del grupo que hizo el salar conmigo y mañana tenemos pensado entrar en las minas de plata. Es algo claustrofóbico y duro de hacer, pero dicen que merece mucho la pena ver el lugar. Más por la experiencia de ver y sentir como hay gente capaz de realizar semejante trabajo.


¡Ah! me quedo en un hostal con baño privado y TV por 3 euros la noche. Desayuno a parte. El americano cuesta 1,2 euros. Aquí subimos kilos seguro, jajaja.


La gente se marcha mañana a  La Paz. A mi me acaba de invitar una francesa a acompañarla en parte de su viaje en coche. Sería ir a Oruro y de ahí a Cochabamba. Todavía no se si tomar esa opción o ir directamente a La Paz donde tengo a mis amigos israelíes hasta el día 29. Tengo que consultar con almohada.

No para de decir que el camino se hace sólo, a veces no hay que pensar, sólo dejarse llevar y acabas donde debes.

jueves, 18 de marzo de 2010

BOLIVIA - Tupiza

Por fin he cambiado de país. No es que buscara huir de Argentina, pero si quiero hacer una vuelta al mundo tendré que hacer algo más de dos paises que es lo que llevo de momento. Mañana día 19 de marzo cumplo ya dos mese de viaje. Se dice pronto.

Todavía no he tenido mucho tiempo para adentrarme en la vida boliviana, pero desde luego lo más sorprendente hasta ahora son los precios. He pagado 4 euros por dormir en un hotelillo muy decente. Ahora voy a desayunar y el más caro (Full american: huevos, bacon, zumo, pan y café) cuesta 1,7 euros. De risa.

Aquí se da mucho el pollo, sobre todo frito y con arroz y papas fritas. Yo sigo tocado de la barriga, así que de momento me cuido minimamente. El tema de mascar coca aquí es mucho más común que en el norte de Argentina. Yo he estado tomando te de coca para desayunar, pues es bueno para el estómago. Aunque  también es útil ante el mal de altura, el cansancio, etc. Tal vez probemos un poco de subida al Machu Pichu. Se meten como 20 hojas en la boca y se dejan la pelota en un costado de la boca durante varias horas, sin mascar ¡eh!

Esta tarde tomo el tren para ir a El Salar de Uyuni. He visto fotos de otra gente y debe ser un lugar increible. Hay excursiones de un día, dos o tres, así que imaginen el tamaño de tal desierto, sólo de sal. Por lo visto incluso hay un hotel entero de sal. Dicen que la gente en lugar de echarle sal a la comida, le mete un lametón a la pared, jajaja. Supongo que yo pasaré un día ahí y luego se baraja ir a Potosí (ya saben, vale un Potosí, jeje. A ver si descubro de donde viene el dicho, que ni se). Y de ahí supongo que a La Paz. Iremos viendo.

Ahora me encuentro con una argentina que decidió ampliar su viaje y seguimos rutas similares. Al mismo tiempo, al bajar del tren, conocimos a otra con la que hemos compartido habitación y tiempo aquí en Tupiza.

Tengo ganas de seguir avanzando, conocer gente nueva, el país, la cultura, comidas, etc. No conozco mucho de Bolivia, así que todo lo que venga será nuevo y bienvenido.

Un saludo y nos vemos por el mundo.

domingo, 7 de marzo de 2010

ARGENTINA - Buenos Aires, Rosario, Iguazú y Salta

Sí, ya se, tengo el blog muy abandonado, pero es que la vida del viajero es muy dura, jeje.

En este mismo momento me encuentro en un lugar llamado Cafayate (Cafashate si hablas argentino, jajaja). Pero antes, vayamos hacia atrás y retomemos el camino que ya no se ni donde me quedé. Intentaré ser breve para no aburrir....y si se aburren se aguantan.

De El Cafalate, que no Cafayate que es donde me encuentro, tomé un avión (ya saben que aquí usar la palabra "coger" tiene otro significado) para Buenos Aires. Acaban de caer buenas lluvia y me tocó esperar para poder "agarrar" un taxi. Pasé mis noches en un hostal con muy buen ambiente, donde siempre se organizaba algo bueno. Fui a un concierto de batería, luego a una sala de fiesta con música en vivo y paseé por la ciudad. ¿Si me gustó? Sorry, pero prefiero los sitios pequeños. Es bonita, pero a parte de ciertos lugares emblemáticos, poco más quería hacer ahí. Los días los pasé con un simpático chileno, salvaroteña, holandesa y francés, además de otros amigos de encuentros fugaces. La ciudad es caótica como toda gran urbe. Con más de tres millones de habitantes no me pareció masificada ni insegura. Aunque cierto es que aun americano le robaron las tarjetas casi a punta de pistola. Digamos que se le dejaron ver...Pero de verdad que no he sentido miedo en ningún momento. Hablamos cuando vaya a Brasil.

De ahí me fui a Rosario, población algo más al norte e igualmente pegada al río Paraná, el cual debido a las crecidas, estaba unos 5 metros sobre su nivel normal lo que ocasionó que ciertos lugares fueran inaccesibles. Aquí me encontré con una amiga argentina que vive en Tenerife y se ofreció a enseñarme algo de la ciudad. La parte del río es preciosa y con sol parece una ciudad de playa. La gente se amontonaba en el poco espacio que quedaba libre. ¡Ah! y tiene un monumento a la bandera espectacular. Se les fue la mano aquí, pero muy bonito también. Fueron 4 días donde además pude disfrutar de un típico asado en casa amigos. Mate, piscina (pileta como aquí dicen), carne, Fernet cola (como licor de hierbas que toman con cola. De sabor algo amargo, pero muy rico. Me encanta) y muy buena gente.

Ya de ahí por fin a un punto que me tiraba mucho: Pueerto Iguazú. En la zona noreste de Argentina y en frontera con Brasil, este lugar tienes unos paisajes entre desérticos y selvático-exóticos que sorprenden a cualquiera. Me fui a las los dos lados de las cataratas: brasileño y argentino. Ambos indescriptibles, básicamente porque no tengo ganas de ponerme a describirlo y porque seguro que se me aburren, así que ven un par de fotos y explicado todo.

Ahí me quedé en un pequeño hostal con una piscinita bien sucia pero agradable igualmente. Tenía palmeras y amacas. Un pequeño Oasis entre tanto calor y mosquitos de 2 metros. He tenido que comprar antimosquitos porque aquí salen con fusil.

Y por fin un robo dentro de un hostal. Ya me parecía a mí que era raro. Afortunadamente no perdí nada, pero se hizo con algunos iPods, cargadores y poco más. Una vez tuve suerte.

Las cataratas las visité con una amiga alemana y luego juntos con una holandesa. Muy pronto conocería a mis próximos compañeros de viajes. Llegaron la siguiente tarde. Era tres israelíes que se acababan de conocer en la terminal. Tuvimos unas charlas y días después estábamos en la misma guagua rumbo a un destino común: Salta, ciudad al norte del país de unos 200.000 habitantes más o menos.

El camino era de 23 horas en guagua. Suena mucho, pero de verdad que se hace más corto de lo que parece. Aquí vivió parte de mi familia (abuela materna) y quería ver algunos de sus sitios. Es una ciudad con mucha vida, menos lujos que Buenos Aires y Rosario, pero con mucha personalidad. Con mis tres nuevos compañeros: Alex, Eyal y Karen, planeamos que haríamos. Sin no antes ver un poco la ciudad y conocer la vida nocturna, que no veas como se anima. Nada como Madrid, pero interesante igualmente. En verano la gente sale por la zona de Balcarcel toda la semana, exagerado.

Sin haber dormido mucho tocaba salir de nuevo. A veces esto es un no parar, pero me gusta así. Dicho esto y dejando parte del equipaje en el hostal para no ir cargados, nos fuismos. Siguiente destino: Cafayate. Se trata de un pequeño lugar de unos 14.000 habitantes. El paisaje de camino es espectacular, desértico y con montañas y rocas erosionadas por el viento, lluvia, etc. y muy famoso por su vino y bodegas que ofrecen degustaciones gratuitas.

Según bajamos tuvimos claro que ese sitio nos gustaba. La paz se respiraba y olía a flores de primavera, bajo el sol...¡qué no! que es broma, menos lo de respirar paz, eso sí. No teníamos donde quedarnos, pero pronto vino un joven simpático que nos ofreció un buen plan: hostal, terraza y asado de pollo (posho) esa noche. ¡Pa dentro! Así acabó todo el hostal cenando juntos y compartiendo un rato agradable. Comida, bebida y hojas de coca que algunos se metieron en la boca (coquear creo que le dicen) como quien come un calamero. Pueden estar con ellas horas y no se mastican, sólo se colocan en un lado de la boca y se chupan. A veces incluso utilizan bicarbonato para ayudar a salivar. Aquí la venden hasta en la gasolinera de forma totalmente legal.

Ya hoy, por fin estoy en hoy, alquilamos unas bicis para hacer una ruta de 48 km. por el mismo paisaje que vimos de camino. Mucho calor, pero soportable.

La idea es irnos pronto a Cachi, un pueblo de camino a Salta para el que no hay conexión directa. Así que iremos hasta la mitad en guagua y luego a dedo. Aquí es seguro, además somos cuatro. Y si no sale bien, mis amigos van con tienda de campaña(carpa)para dormir donde haya que dormir: un poquillo de aventurilla más.

Luego volveremos a Salta donde si todo sale bien tenemos ya una invitación de un salteño a un asado en su casa. De resto, el camino dirá que hacer. A veces no hay ni que pensarlo, se hace sólo en función de quien te rodea. Sólo basta con dejarse llevar un poco.

Los próximos destinos pensados son:

SAN SALVADOR DE JUJUY (Argentina)
SAN PEDRO DE ATACAMA (Chile)
SALAR DE UYUNI (Bolivia)

Para los más preocupados, Chile está muy bien en la zona a la que voy, pero si se complicara tomaré la decisión adecuada.

Seguiremos informando. Saludos a todos.

P.D: no me deja poner más de cinco fotos. Las tengo en Facebook, bueno, el día que las pueda subir: ¡¡¡relento!!!